sábado, 14 de mayo de 2011

LA MEMORIA DEL OLVIDO

   Vampiros diurnos, muertos vivientes de este bonito mundo que padecemos, con ustedes regresa, un día más:
Radio Vampiro Internacional.

  
   Aunque la mirada de un niño sea inocente, hay personas que parecen haber nacido tristes. Viven por vivir y, demasiado pronto, su inevitable destino es la muerte.
Aquel barrio que nos vio nacer ha cambiado mucho, pero quizá algunos recuerden a una persona sin hogar que llamaban "El legionario".
Vestía gabardina gris, como su rostro, y deambulaba por la calles buscando su alma perdida.
Muchos decían que tenía la mente enferma pero, simplemente, hablaba solo porque no tenía con quién hablar.
Bebía mucho vino porque su vida estaba seca, y su locura era nuestra locura.
Nuestro barrio le rechazaba porque se rechazaba a sí mismo, tal como éramos. Nuestras madres nos cuidaban, con gran recelo, de él cada mañana al ir al colegio y cuando le veíamos debíamos huir, pues se le suponía peligroso.
"El legionario", nunca hizo daño a nadie que no fuera a él mismo. Se hería a sí para canalizar el daño que le hacíamos los demás con nuestro desprecio. Contínuas eran las quejas porque dormía en los soportales y múltiples veces le echaron a patadas.
En sus sueños naúfragos se veía rodeado de niños en el parque contándoles sus cuentos de sabio viejo, sus quijotescas gestas en la legión, diciéndoles que en algún tiempo supo amar y ser amado. Sin embargo, los niños mirábamos en la distancia y nos reíamos, como nuestros mayores, de él.
Algunas mamás sensibles le otorgaban unas monedas con las que morir.
Y así fue como una fría mañana de invierno amaneció muerto sobre los adoquines de la calle del olvido. Rodeado, como nunca antes, por las marujas del barrio para cotillear en el mercado.
"Bebía demasiado", decían entre gritos de fruta.
Ignorando que murió solo de soledad, triste de tristeza.
Que murió de muerte.



                               


                                                             
                                                                  
      

martes, 5 de abril de 2011

EL ETERNO RETORNO

   Estimados vampiros sobrevoladores de la ceguera: desplieguen atentos sus alas para planear sobre la histeria hertziana difusa, pues con ustedes regresa un día más:

RADIO  VAMPIRO  INTERNACIONAL.


"Tienen una bomba
no destruirán el mundo,
no, no están locos,
no pueden esperar para usarla.
No pueden esperar para probarla.
Tienen una bomba.
Cuatro, tres, dos, uno, ¡fuego!"

Catapún!!!! Esta explosión Dadá de la banda anarkopunk CRASS, descontextualizada y amputada de manera vil, nos sirve para presentar a una inmensa banda de pirómanos sónicos que con su reciente disco, "Burning your house down", acaba de hacer estallar una bomba de destrucción masiva (o una zona de exclusión aerea, como prefieran) en la escena rockera actual. Hablamos de THE JIM JONES REVUE.
Efectivamente, tienen una bomba que en cada disco, en cada concierto, hace saltar por los aires las conservadoras profecías de los agoreros que piensan que el rock está muerto, y que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Sintetizando lo mejor de la historia del rock & roll, como puedieran ser un Jerry Lee Lewis metamphetamínico junto a un Little Richard insomne y a unos Zen Guerrilla habitualmente borrachos. Removido y agitado dentro de una sucia y cochambrosa coctelera de sonido punk. Resultado final: flambeado de Jim Jones Revue listo para tragar y quemar la garganta.
Al igual que el pastor homónimo del Templo del Pueblo, sus conciertos son de los mayores suicidios colectivos de energía y electrolitos.
3000 revoluciones al servicio del más desgarrador rhythm and blues garagero, torbellino huracanado de adrenalina al servicio del más sublime éxtasis musical, que tal cual: quema.
   Muy preocupadas las multinacionales acaban de comunicar al planeta que la música rock ha descendido notablemente su volumen de ventas, que se ha acabado el antiguo embrujo que producía en la juventud.
Es bien probable que haya desaparecido de los politonos, de las vías de consumo masivo(en las que en los directos se sintetiza la música de la banda y un ser patético canta sobre ellas), de las listas de (pre)éxitos, de las pelis de adolescentes americanos...
¡Qué pena! ¿No será que los nuevos tiempos están cambiando las redes de difusión y consumo cultural? ¿Acaso pueda ser que muchos grupos de rock estén dando la espalda a la putrefacta industria y busque una relación más honesta y menos mercantil con su audiencia? ¿No será que la época de las estrellitas mediáticas ha llegado a su fin(véase OT)? ¿Será verdad aquello que decían los estoicos y Nietszche sobre el eterno retorno?
El mundo se repite. Primero se extingue por medio de la conflagración, que todo lo prende. Una vez quemado, los hechos se reproducen exactamente en el mismo orden, tal cual sucedieron.
Con ustedes: el regreso del mítico y salvage ritual de caos, y revolución, que siempre fue el Rock and Roll.



                                                             


                                                                 

sábado, 26 de marzo de 2011

EL CANDIL

 Estimados vampiros, con ustedes Radio Vampiro Internacional: ¡Dando candela!

Nos maravillamos al escuchar los ritmos que nos ofrece el mestizaje. Los cuerpos desafían a la mente, y a Platón, para salir de la cárcel estática y comenzar a contonearse, ahora libres. Trance libérrimo, pachanga sin reglas. Pura catarsis, que desemboca inevitablemente en la mayor de las satisfacciones hedonistas.
Hablar de mestizaje en la música no es más que redundar en la esencia de la raza humana. Efectiva etiqueta: y poco más.
La música, como el resto de las artes, en un mundo en el que parece estar todo inventado; es pura transversalidad. Con esta paradoja queremos decir que el verdadero arte puro es arte bastardo. Un contínuo: la acumulación de la intangible riqueza de los diversos hallazgos sonoros del hombre, que (como su propia raza) es multicolor.
Sin embargo, la fusión no florece si no le llega la sabia de las raíces. Raíces que hoy (mayoritariamente) se hallan ocultas en el sustrato de una sociedad que se esfuerza en mirar a territorios y ambientes distintos, recorriendo un complejo y largo trecho desde las ramas hasta las raíces.
Pese a las dificultades, el mestizaje es ejemplo de otro tipo de crecimiento que está muy cercano a la génesis, pues además de acoger otros sonidos (compartiendo el tallo germinal de otras culturas) genera un producto nuevo, mágico, fruto de las pasiones irrefrenables que provocan las flores de lo exótico en la cercanía.
El candil es un ejemplo de estas maravillas que podemos disfrutar. En realidad, el candil se utilizaba, en tierras andaluzas y extremeñas, para alumbrar las fantasías que se reprimían en el día a día debido a los rigores de una sociedad obligada a mostrar una apariencia decorosa y casta. Tan falsa como el reflejo de las charcas en el barro.
Las noches de invierno eran ideales para juntarse al aire libre e iniciar el rito comunal de la unión. Rito iniciado con la invitación al baile y refrendado en su transcurso con abrazos que eran avisados con llamadas al orden, atendidas o ignoradas, a conveniencia de los implicados. Cuando el ritmo hacía subir la temperatura ambiental el hipnotismo en los danzantes llegaba a un clímax que era enaltecido con un golpe que apagaba el candil.
Las tinieblas precedían a la algarabía y cobijaban esas pequeñas licencias en una sociedad que se negaba a ver la pasión.
Acaso uno de los grupos más aventajados en interpretar sonidos mestizos son Los Niños de Los Ojos Rojos, magnífica banda extremeña que está en lo más alto de la depauperada escena musical española a base de enriquecer sonidos balcánicos con celtas, rockeros, ska, raperos y joteños. Mezcla muy rica que, durante el transcurso de la canción, genera el ancestral embrujo que provocaban las coplas del pasado.
Con ustedes regresa el trance primigenio de las músicas y los bailes.


                                                                 


miércoles, 16 de marzo de 2011

LA NOCHE Y EL DÍA

   Estimados vampiros, abran de par en par las céreas puertas de sus oídos pues con ustedes regresa, un día más:
RADIO VAMPIRO INTERNACIONAL.

   El día y la noche, la noche y el día, son fenómenos, en apariencia, antitéticos, contrapuestos. Sin embargo, sabemos que no todo lo que la luz alumbra es lo que existe y que la oscuridad arroja (insultantemente) mucha luz.
Al contrario de nuestro maniqueo oscuro mundo vampírico, los humanos poseen una magnífica virtud y es la multiplicidad de interpretaciones posibles que se pueden hacer de hechos análogos, con argumentos válidos en la mayoría de ellas.
Desgraciadamente, no muchos conocen esta gran cualidad humana, que es la duda y el respeto por la diferencia, y caen con facilidad en dogmas hirientes, si no destructivos.
Como siempre, para nosotros, la mejor forma de plasmar los conceptos es la música y vamos a ejemplificarlo con una de las mejores composiciones musicales de la historia.
Se trata del "Imagine" de John Lennon.
En el temazo original se puede apreciar con facilidad el envoltorio melancólico que poco a poco se torna en cierto candor esperanzador. De las tinieblas iniciales se va caminando a la luz como único camino posible, fiel reflejo del optimismo hippie.
Esta perfecta canción se convirtió en himno de la paz mundial, en la tarjeta de presentación de una juventud utópica, entusiasta, con muchas ilusiones. Quizás, con pocas esperanzas.
   En la versión (y visión) de A Perfect Circle, que proponemos, la melancolía ya no es la felicidad de estar triste de los hippies sino la tristeza de la resignación.
Si antes se iba desde lo ténue hacia la luz ahora la canción se dirige de la oscuridad a las fosas del abismo, como si las puertas del infierno se fueran a abrir de par en par, de un momento a otro, en una inevitable y merecida apocalipsis.
Del optimismo hippie(y pop) se pasa al pesimismo metal, de la iluminada voz de Lennon a la temblorosa y umbría de Mynard James Keenan.
La primera encauza el utopismo esperanzador que reinó en los 70 en un mundo emergente y floreciente, la segunda la distopía crítica, de la deriva de esa oportunidad perdida, representativa del siglo XXI. Donde la esperanza se ha evaporado, no hay revolución posible y sólo queda gritar para por lo menos argumentar que ¡Ya lo decía yo!
A pesar de tanta contraposición ambas, sin duda, contienen un mensaje unívoco e inequívoco:
El mundo vivirá como uno.
¿Cuál es el tuyo?



                                                             



                                                                 

domingo, 6 de marzo de 2011

UNA PEQUEÑA HISTORIA DEL JAZZ

Un nuevo día oscurece, y con él nuestras débiles almas se desvanecen.
Con ustedes, emitiendo, Radio Vampiro Internacional.

En la vasta influencia y creatividad que caracteriza a la música negra americana, el jazz ha jugado un papel fundamental. Como apuntamos en su día existen, en esta bonita vida que padecemos, paradojas mágicas:
El jazz, la más libre de las músicas, fue creada por los esclavos negros de las plantaciones de algodón del Sur de EEUU y de él, como una especie de catarsis liberadora, emergió toda la música moderna.
La palabra que mejor lo define es la improvisación: no se sigue una lectura fiel de las partituros y la melodía fluye libre entre ciertas estructuras armónicas, priorizando más al intérprete que a la composición.
Por lo tanto, la esencia, tanto estilítica como existencial (política) del jazz es la libertad.
Sucede hoy, que el jazz ha sido extrañado a sí mismo. Se ha cosificado. Se le ha separado de su razón de ser. En sus orígenes, como apunta magistral Eduardo Galeano:
"Las bandas de los burdeles tocaban toda la noche sin parar, en balcones que les ponían a salvo de golpes y puñaladas cuando se armaba la gorda(...) (...) Louis Amstrong es nieto de esclavos, como el jazz, y ha sido criado, como el jazz, en los puteros"
Hoy, en cambio, ya no es la música del pueblo oprimido que se interpreta en sucios antros de lenocinio. En nuestros días es muy del gusto de la caspa intelectualoide de la próspera clase media-alta, y se interpreta en teatros aristocráticos y en locales de "alto diseño". Se ha convertido en música canónica, de la minoría, y en sinónimo de estilo, seriedad y buen gusto. Se ha vuelto blanquecino, pálido, muy bien representado por Diana Krall, y sus malnacidos grammys.
Asímismo, en su momento, esta nueva música loca fue una auténtica revolución que desafió al puritanismo blanco, del colono esclavista inglés, con movimientos imposibles de cadera y aspavientos incomprensibles para una generación dominada por una férrea moral. Con los años se fue convirtiendo en un estandarte de protesta y rebelión. Plataforma incontestable de acción social y soporte del movimiento de liberación negra de EEUU(1960-1975) contra el racismo y el segregacionismo del apartheid.
Entre los artistas que jugaron este importante papel, para la historia de la defensa de los derechos humanos,
se encuentra nuestra artista de hoy: Abbey Lincoln.
Abbey Lincoln, aparte de ser una suprema belleza negra, fue un maldito grano en el culo para el FBI. Rebelde y combativa, impuso a sus canciones una intensidad emocional inaudita. Antológica es la suite, compuesta junto al excelente baterista Max Roach, "We Insist!; Freedom Now Suit", de 1960, convertida en leitmotiv y exasperado grito de libertad para toda una generación marginada e influenciada por el Black Power, patente desde la misma portada donde aparece un camarero blanco mirando desafiante a tres clientes negros.
Al contrario que algunos músicos negros coetáneos, el primer Ray Charles o el mismísimo James Brown (mas preocupados por el éxito comercial que por el devenir de su comunidad), luchó contra viento y marea para defender sus ideas. Hasta tal punto que se vio obligada (debido a las presiones y a la censura gubernamentales) a abandonar la escena musical, a lo que respondió con un compromiso total con la candente escena política de su comunidad.
Abbey Lincoln, la artista total: poeta, dramaturgo, actriz, jazzwoman... murió hace escasos seis meses.
En Radio Vampiro estamos seguros de que en el vacío se encuentra sin descansar en paz. Seguirá luchando con su sabiduría por un mundo más justo.
Cantando a los niños muertos sus magníficas canciones, e ilustrándoles sobre lo que debería ser la vida.
Este programa va dedicado a su memoria.






martes, 1 de marzo de 2011

EL SUEÑO

 Estimados vampiros amantes de la vigilia, con ustedes
 
RADIO VAMPIRO INTERNACIONAL, emitiendo.
 
Este programa parte de una preocupación sobre la importancia de los sueños.
Incuso en los hombres más escépticos, y pragmáticos, el sueño reviste gran
parte de sus pasiones, y sus (pre)juicios. Es por ello que el sueño es distinguible
pero inseparable de la realidad, de la esencia. Lo que los filósofos llaman inmanencia
La obra que aquí se presenta es fruto de un profundo y confuso sueño del polaco
Tomasz Baginski, ilustrador y animador autodidacta, y está arropada por la fanfarria
romaní de la Fanfare Ciocarlia. 
Combo de 12 gitanos rumanos cuya magia gypsy se funde a la perfección con la más
alocada de las charangas de pueblo, dando lugar a la música irreal del fin del mundo.
Los confines del planeta que vieron nacer a nuestros vampiros primigenios.
   Hay veces que de los pensamientos más trasnochados y fictícios emergen, con 
insultante lucidez, las miserias de la condición humana.
Y con gran violencia la ficción y el sueño se tornan cruda realidad...
Y aunque es verdad que en este mundo se puede matar a los soñadores, jamás
nadie ha sido capaz de aniquilar al sueño.
 


 
 
 
 

jueves, 24 de febrero de 2011

LA ECLOSIÓN

¡Muy buenas, sedientos chupasangres! ¡Bienvenidos, malditos radioleyentes!
¡Todos los sentidos alerta! ¡Los transistores a tope! ¡Afilad vuestros dientes!

Hoy comienza, con ustedes: 

RADIO  VAMPIRO  INTERNACIONAL!

¡Vampiros de todo el mundo! ¡Amantes de la oscuridad!
El futuro es una página en blanco por escribir. ¡El futuro es nuestro!
¡Vuelven los tiempos oscuros! 

Eclosiona de entre lo más profundo de las ondas hertzianas la radio que dice lo indecible. Que opina sobre lo inopinable.
Que emite lo que necesita ser emitido.
Si estáis en este dial, estáis en el dial correcto.
 

Emergemos de entre las tinieblas como una llamita que poco a poco todo lo prende hasta que explota en la atmósfera sonora de nuestras mentes.
Y qué mejor manera de resucitar de entre los muertos que con una melodía de Los Curas.
Los únicos curas curativos. Cuya sensible introspección, su necesario existencialismo, penetra en el abismo de los inocentes seres y les arroja un mínimo halo de luz, entre tanta oscuridad.
Rescatamos a los maestros del barroco del rock porque, después de tan opaca existencia, es necesario que alguien alumbre los mil matices que contiene el color gris. Encabezados por Roberto Smith, rostropálido-mentenferma. El Ángel Caído, que canta como los ángeles. Con unos directos que elevan las melodías inquientantes a la mística lunática, combinados con la extraña capacidad de jugar con la luz en la oscuridad. De iluminar el paisaje sombrío de nuestras malnutridas almas.
Con ustedes: Los Santos que se hallan en lo más alto de los altares de la Catedral del rock.

Fluye la sangre por las venas
y se derrama suculenta
los muertos no necesitan aspirinas
pero gustan de la lluvia
y del fuerte viento
y de la música escalofriante